Joyería contemporánea, autenticidad e identidad

Por L.G.

Mi maestro en Perú fue Carlos Bernasconi. Con él trabajábamos de manera casi estrictamente artesanal. Comprábamos las láminas de plata, pero los alambres y los flejes nacían gracias al estirado de la barra en la laminadora manual, y luego sacándoles punta y jalando a pura fuerza, a través de las trafiladoras (hileras) una y otra vez hasta conseguir las secciones y grosores que queríamos. No es joven, y no lo era entonces, cuando nos sacaba de apuros con la forja sobre el yunque, o con la dura manija de la laminadora.
Carlos es escultor y ceramista. Su taller, Billar T, enorme, albergaba todas esas actividades. Carlos había andado por el mundo y había vivido y había mirado y se había formado como un artista con los pies bien puestos en su educación peruana y con las manos recogiendo cuanto encontraba a su alrededor. A buscar más allá del huaqueo*, nos invitaba a trascender la riquísima y segura tradición y estética precolombina, y nos incitaba a la búsqueda. Sus obras, bellísimas, de una madurez exquisita, son muestra de esa base, de esa búsqueda y de esa síntesis.

Mi maestra en Argentina es Graciela Lescano. Graciela lleva Salta en la vida y en las manos. Graciela avanza, como persona y como artista, hacia todo lo nuevo, lo recibe, interactúa, se relaciona, siempre desde sí, siempre bien plantada. Generosa y atenta, es puro compromiso. En todo y con todo, en la vida y en el trabajo, en la amistad y en el arte. Y el chaguar y el mokumé, la artesanía y la serie, la tradición y la búsqueda, conviven armónicamente porque ella les da un todo con sentido.
Sus obras, fruto de tanta historia propia y tanta exploración permanente, no parecen ser el resultado del duro trabajo que exigieron, sino que, sorpresivamente cómodas, se muestran como nacidas naturalmente ocupando un espacio que parece haber estado esperándolas.

Recuerdo y me atrevo a interpretar a mis maestros tratando de responder preguntas que tal vez no necesiten respuestas, sino más preguntas.
Me parece concluir que la autenticidad es una parte fundamental, imprescindible, a la hora de valorar nuestro (o de cualquier otro) trabajo. Una obra madura no es una obra conforme y segura, sino una obra auténtica. Tampoco lo es la que desesperadamente incorpora, desordenada, cuanta novedad le llueva, como adolescente. La obra madura no deja de investigar, pero no duda de su identidad.

A la autenticidad individual, a la propia, no siempre se llega fácilmente. Más difícil aún será para un pueblo como el nuestro, desmembrado y atomizado, lleno de agujeros en la memoria, encontrarse en una identidad como tal, como pueblo, aunque a algunos (como a mí) nos siga conmoviendo el himno. ¿Cómo nos afecta esta carencia a nosotros, como creadores de joyería contemporánea?. ¿Nos estaremos globalizando, echando copa gigante sin haber enterrado raíz? ¿O no, o nuestra identidad, como pueblo o como artistas, es precisamente esa atomicidad, esa ausencia de compromiso con nuestra historia, pasada y presente, esa negación a la historia futura?

Somos pocos, producimos poco y somos poco consumidos: nuestra presencia y la de nuestra obra se condenan, en la soledad y la individualidad exclusiva, a pasar desapercibidas ahora y después. La relación, el intercambio, la unión nos darían una entidad que aún no hemos logrado. A partir de esa entidad, tal vez, sería posible avanzar también hacia una identidad.

Laura Giusti

Nota: queridos maestros, perdón por el atrevimiento.

*Huaqueo: aplicado a la joyería, imitación casi sin elaboración de las joyas precolombinas encontradas en los sitios arqueológicos, o huacas. Huaqueo se refiere, en lenguaje cotidiano, al robo de piezas arqueológicas de las huacas.

Imágenes
1) Carlos Bernasconi
2) Colgante con Chaguar, por Graciela Lescano
3) Identidad, por Sebastián Guerrini

Feliz 25 de Mayo!

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2 Responses to “Joyería contemporánea, autenticidad e identidad”


  1. 1 bea abril 27, 2010 en 12:02 am

    creo que es a Laura Giusti que le contesto…..
    me impresionó tu concepto de “obra madura”: será por la profunda soledad en que trabajamos los “creativos”…..al menos, yo, que desde Rosario, no coincido con casi nadie…..ni tampoco tengo discenso.Hablo de diseño en general con un amigo que es diseñador industrial, de los buenos y una amiga que es diseñadora gráfica, de las mejores….Yo me debato entre el autismo intelectual” y la producción desde hace más de 35 años, antes con faber, después crayones y ahora korell (las técnicas son las mismas, la implementación cambia) de joyas especiales.
    Me cuesta esta “contemporaneidad”….. vengo de la época de la excelencia en la técnica, a la que yo abordé atropelladamente con excelentes resultados pero, como soporte,de resultados en la amterialidad….. es imposible de soslayar…..
    He buscado alguna que otra interpretación semiológica a mis productos…. a veces logrado y otras ignorados….me atrae profundamente lo pre-incaico…… pero sería repetirnos:YA ESTA HECHO…..
    Hoy por hoy, me provoca reacción los alambres arbitrarios, la mezcla indiscriminada de elementos, la suma de más elementos para que algo parezca novedoso…..en fin…. parezco complicada y sin duda debo serlo pero como tu comentario me pareció de lujo, me tenté de contestarte para iniciar algun diálogo que pueda ser de interés…. cuando puedas, me gustaría seguir en contacto…. bea

  2. 2 Martin Lapietra diciembre 24, 2010 en 1:06 pm

    Son obras contemporaneas de gran impronta personal!!


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